El Guayabo Post-Electoral: Dos Países en una Sola Urna
Las urnas hablaron, pero más allá de los avales y los logos de los partidos, lo que presenciamos fue un verdadero choque de identidades que quebro muchas mascaras. La batalla cultural se trasladó directamente al tarjetón, evidenciando que el género y la estructura de poder ya no corren por carriles separados. La polarización que carcome al país no es solo un asunto de izquierda o derecha; es una disputa abierta sobre qué modelo de ser humano y de líder queremos para gobernar en pleno siglo XXI.
Del "Súper Macho" y del Cuidado Colectivo
En una esquina política tuvimos la puesta en escena de la "mano dura" tradicional, encarnada en el perfil performático de Abelardo de la Espriella. Este arquetipo del "súper macho" apela al militarismo, al nacionalismo y al choque frontal, reviviendo el viejo fantasma uribista del patriarca protector para prometer un orden autoritario basado en el miedo y la fuerza. En la otra esquina se plantaron las masculinidades alternativas y progresistas, impulsadas por discursos como los de Iván Cepeda. Esta propuesta buscaba (aún busca, la propuesta se mantiene en el tiempo no como promesa de campaña sino como ruta para llegar a la justicia social) cuestionar y desmontar el machismo histórico del país, promoviendo un liderazgo enfocado en la empatía, la justicia social, el cuidado mutuo y las garantías plenas para los derechos de las mujeres y la población LGBTIQ+.
Es la fuerza bruta contra la potencia de lo común.
El Peso del Voto Femenino
Los datos nos muestran una paradoja brutal en el comportamiento electoral: Aunque la narrativa del "macho alfa" secuestró la agenda de seguridad pública y los titulares mediáticos, el verdadero peso demográfico está en manos de las mujeres. Ellas representan la mayoría del padrón y votan en mayor proporción en las presidenciales, negándose a respaldar liderazgos patriarcales. En contraste, los hombres participan más en los comicios legislativos, manteniendo las estructuras tradicionales. El electorado quedó profundamente fracturado entre la nostalgia de la autoridad vertical y la exigencia de una evolución hacia liderazgos equitativos y democráticos.
El Impacto en el Trabajo Comunitario
Ahora, bajemos esto al barro, al día a día popular. ¿Cómo afecta este resultado al trabajo comunitario? El impacto es evidente. Si el prototipo del "súper macho" se premia electoralmente, el trabajo de los colectivos locales que enseñan a desaprender el machismo se vuelve sumamente cuesta arriba. Validar la misoginia y el matoneo desde las élites reactiva el pacto de silencio y hace que los/las jóvenes de las periferias lean la empatía como debilidad.
Por el contrario, el avance de masculinidades alternativas dota de una legitimidad tremenda a las escuelas de "masculinidades cuidadoras", demostrando en el territorio que deconstruirse y asumir el cuidado no es perder la hombría, sino el acto político más rebelde y transformador para frenar la violencia de género.
La verdadera transformación pacífica de Colombia no se firma únicamente en los despachos ministeriales de Bogotá, sino desarmando el mandato de masculinidad violenta cuadra a cuadra en nuestros territorios.
¿Cómo crees que los colectivos puedan blindarse, y enfrentar los retos que nos deja estas nuevas narrativas políticas que glorifican la fuerza como único medio de liderazgo?
- Respuesta...
- Epanadiplosis de tu ausencia.
- El aire lleno de palabras.
- Tengo un sabor en la boca.
- Solo quiero tu sonrisa.
- El Copetón
- Invictus
- Fin del conflicto armado, inicio de la PAZ
- Elecciones 2026: Anatomía del votante desinformado