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Poesía

Schrodinger Anderson Molina 


Escuchando en mi mente a Mercedes me retumba su frase "uno se despide, insesiblemente, de pequeñas cosas"... Hoy te vas de nuestra habitación pero siempre estarás en mi vida, en la infinidad de amor hecho pelo volando en el aire.
Jamás entenderemos la vida, ni explicaremos los sentimientos irracionales y siempre nos costarán las despedidas. Es decir, la vida es irracional cuando nos despedimos. No hay razones que expliquen porque nos vamos o porque nos quedamos.
La metáfora siempre fue perfecta, un gato en una caja estará vivo y muerto al tiempo. Solo que no había dispositivo radioactivo, en cambio una incertidumbre, como cuando una máquina ya no funciona más, fue la que desequilibro la balanza en un porcentaje irreversible (25% vivo... 75%...).

Te vas al mundo que nunca conociste, te vas a recuperar el instinto, aunque éste sea para la muerte, te vas y quedas en todos, quedas para la historia, en los anales de los miles de nombres que pronuncie con amor. Te vas... O mejor me quedo y tus 7 mundos seguirán girando mientras el mio se detiene para honrar tus huellitas.

Deseo la vida para ti, pero si esta no es con dignidad, desearte una muerte tranquila también es amar la vida. Maullame en mis sueños.







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