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10/2/26

LA RAÍZ, EL PILAR Y EL MITO

 


Convergencias y divergencias en la reconstrucción de la metafísica africana

Por  Andrés Molina Londoño,  diciembre de 2025

Introducción

La historia de la filosofía occidental ha estado dominada por una narrativa hegemónica que sitúa el nacimiento de la metafísica —la indagación sobre el ser, la causa primera y la estructura de la realidad— en la Grecia antigua. Sin embargo, al ampliar el horizonte hacia latitudes no occidentales, nos encontramos con sistemas de pensamiento complejos que desafían las categorías ontológicas europeas. Mientras que en América Latina pensadores como Rodolfo Kusch han propuesto una metafísica del "estar" frente al "ser" occidental, arraigada en la gravedad del suelo y la simbiosis con la tierra (Kusch, 1970), y en Asia, filosofías como el Taoísmo o el Budismo Mahayana plantean una ontología del vacío (Śūnyatā) y el flujo constante que contradice la sustancia estática aristotélica (Nishitani, 1982). África presenta un desafío aún más radical: la reivindicación de ser la cuna original del pensamiento racional y metafísico.

Este ensayo se propone realizar un análisis comparativo de la metafísica africana a través de tres recursos fundamentales: Para una teoría metafísica de la civilización africana de José Luís Pires Laranjeira, El pensamiento radical y su dimensión Afroplanetaria de Eugenio Nkogo Ondó, y el recurso educativo Metafísica africana de Érika Castañeda. A través de criterios como el contexto histórico y la metodología, la concepción antropológica y la noción de origen o causa primera, se examinarán las similitudes y diferencias entre estos enfoques. Asimismo, se problematizará la tensión epistémica que surge al clasificar las narrativas africanas como "mitología" de dioses en minúscula, frente a la "teología" o "metafísica" occidental del Dios en mayúscula.

 Contexto Histórico y Propósito del Discurso

Para comprender las divergencias entre los autores, es vital establecer desde qué lugar y con qué propósito enuncian sus postulados. Eugenio Nkogo Ondó se posiciona desde lo que él denomina "Pensamiento Radical", una postura combativa y revisionista que busca "tomar las cosas por la raíz". Su propósito es explícitamente político y reivindicativo: desmontar la falsificación histórica eurocéntrica. Nkogo Ondó no solo busca describir la filosofía africana, sino demostrar su anterioridad cronológica y superioridad fundacional respecto a Grecia. Su discurso es una denuncia contra la "mirada antropocéntrica" occidental y el "pensamiento unidimensional" del imperialismo. Para él, la metafísica africana no es una curiosidad etnográfica, sino la madre de la ciencia universal, evidenciada en los huesos de Ishango y la cosmogonía egipcia.

Por otro lado, José Luís Pires Laranjeira adopta un enfoque más estructuralista y culturalista. Su objetivo es definir la "Civilización Africana" a través de un "conjunto y proceso de diversificadas culturas". A diferencia de la severidad en la polémica de Nkogo Ondó contra figuras como Heidegger, Pires Laranjeira busca sistematizar "nueve pilares estructurantes" que funcionan como símbolos metafísicos trans-históricos. Su enfoque es integrador, buscando denominadores comunes (Pan-africanidad) que sirvan tanto para el análisis académico como para la identidad política contemporánea, pero sin la carga de demostración arqueológica en la que se enfoca Nkogo Ondó.

Finalmente, el recurso de Érika Castañeda actúa como un dispositivo pedagógico de síntesis. Su propósito no es generar nueva teoría, sino explicar didácticamente el pensamiento de Nkogo Ondó y otros, centrando la metafísica en el "descubrimiento de lo puramente religioso" y los mitos fundacionales. Mientras Nkogo Ondó ve ciencia y racionalidad matemática en el origen (Ishango), Castañeda interpreta o resume esto enfatizando la "mitología del pueblo dogón" como vehículo de la metafísica.

 El Método Filosófico y la Fuente del Conocimiento

Una diferencia sustancial radica en el método para acceder a la verdad metafísica. Nkogo Ondó utiliza un método histórico-crítico y hermenéutico. Recurre a la evidencia material (el hueso de Ishango, 20.000 a.C.) para fundamentar que la abstracción matemática y astronómica nació en el Congo. Para él, la metafísica egipcia (Kemet) es una ciencia razonada donde el Nun (materia caótica) y el Kheper (principio dinámico) prefiguran conceptos griegos. Su método consiste en rastrear la genealogía de las ideas occidentales hasta su fuente africana, acusando a filósofos como Platón de plagio o mala interpretación de las doctrinas egipcias.

En contraste, Pires Laranjeira emplea un método fenomenológico y simbólico. No necesita probar que África inventó las matemáticas para validar su metafísica; le basta con identificar cómo ciertos conceptos (la Palabra, el Ritmo, el Fuego) operan como estructuras de sentido en la vida de las comunidades. Para Pires Laranjeira, los pilares son "núcleos conceptuales explicativos" que ultrapasan el condicionamiento histórico inmediato. Su fuente no es tanto la arqueología como la cosmogonía viva y la práctica cultural (desde la arquitectura hasta el jazz).

Castañeda, siguiendo una línea más tradicional de la antropología filosófica, ubica la fuente del conocimiento metafísico en el "mito". En su análisis del mito de Amman (dios de los dogón), explica que la metafísica se construye a partir de historias que explican la realidad. Aquí se observa una divergencia interesante: mientras Nkogo Ondó lucha por elevar el saber africano a la categoría de "ciencia" y "filosofía estricta" (matemáticas de Ishango), la interpretación de Castañeda devuelve el foco a la narrativa mítica-religiosa como el germen metafísico.

 Antropología Filosófica (La Concepción del Ser Humano)

La pregunta por el hombre es central en la metafísica. Nkogo Ondó ofrece un análisis detallado de la ontología de la persona, rechazando el dualismo occidental (cuerpo/alma). Propone una concepción pluralista del compuesto humano. Citando a los Ewondo o Bambara, describe al ser humano como una multiplicidad: cuerpo, soplo, sombra, espíritu, corazón y nombre. El hombre es un "universo en miniatura" (microcosmos) donde conviven fuerzas cósmicas. Esta visión es técnica y anatómica-metafísica; el ser humano es una estructura compleja de "personas interiores".

Pires Laranjeira coincide en la centralidad del humano, identificándolo con el quinto pilar: "El Hombre" o ntu. Sin embargo, su enfoque es más existencial y humanista. Define al hombre africano (ntu) en relación intrínseca con el sexto pilar: el "Colectivo". Para Pires Laranjeira, la metafísica del sujeto solo se entiende en la "familia alargada" y la solidaridad. Mientras Nkogo Ondó disecciona las partes del alma africana, Pires Laranjeira enfatiza el "estar en el mundo" del africano, caracterizado por el vitalismo, el ritmo y la esperanza.

Ambos autores convergen en que la antropología africana es expansiva y conectada con la totalidad, a diferencia del individuo atómico y aislado de la modernidad occidental. Sin embargo, Pires Laranjeira añade un componente estético y emocional (el ritmo y la vibración) que en Nkogo Ondó queda supeditado a la estructura racional y ontológica.

 Ontología de la Causa Primera (Dios, Palabra y Naturaleza)

La definición de la "causa primera" es el corazón de la metafísica. Castañeda, en su síntesis, nos presenta a Amman, el dios dogón, como una realidad sobrenatural que crea el mundo penetrando la Tierra con Agua. Aquí, la metafísica es teogónica: el origen es una voluntad divina.

Pires Laranjeira conceptualiza la causa primera a través del pilar de la "Palabra" (Nommo). La palabra no es solo comunicación, es "fuerza generadora de vida", "semen", "sopro". En la metafísica de Pires Laranjeira, la ontología es dinámica y verbal; el mundo existe porque es nombrado y vibrado. Además, vincula el origen a la idea de la "Madre África" y el telurismo, una conexión física y espiritual con la tierra.

Nkogo Ondó lleva esta discusión a un nivel de abstracción mayor al analizar la cosmogonía egipcia. Describe el Nun (materia primordial e increada) como el verdadero origen, del cual surge Ra (el demiurgo). Es crucial notar que para Nkogo Ondó, esta explicación no es "mero mito", sino una teoría física sobre la materia eterna y la evolución, que luego los griegos como Tales o Anaximandro copiarían simplificadamente. Para Nkogo Ondó, la "causa primera" africana es una materia inteligente y auto-generadora, una visión que precede en milenios al materialismo y al idealismo europeos.

 Análisis de la Trampa Semántica de los "dioses" y el "Dios"

Al contrastar estos textos, surge una contradicción fundamental en la forma en que la academia —e incluso los materiales educativos como el de Castañeda— procesan la metafísica no occidental. Existe una asimetría lingüística y epistémica persistente: cuando Parménides habla del "Ser" o Aristóteles del "Motor Inmóvil", se estudia como Ontología y Teología Racional. Cuando los Dogon hablan de Amman o los Egipcios de Nun, a menudo se categoriza como "mitología", "creencias" o historias de "dioses" (con minúscula).

El recurso de Castañeda, aunque valioso, cae parcialmente en esta categorización al concluir que "la metafísica africana se construye a partir de los mitos". Si bien esto es cierto, la filosofía occidental también se construye sobre mitos (el mito de la caverna, el mito del carro alado), pero rara vez se reduce a ellos. La metafísica occidental ha logrado limpiar su origen mítico para presentarse como Logos puro.

Nkogo Ondó es quien combate ferozmente esta distinción. Al equiparar explícitamente conceptos egipcios con conceptos griegos (ej. Tefnut = Agua de Tales; Nun = Apeiron de Anaximandro), está exigiendo una igualdad epistémica. Él demuestra que lo que llamamos "dioses" en África (Ra, Phtah) son en realidad principios cósmicos y ontológicos complejos (Causa eficiente, Inteligencia ordenadora). El hecho de que se escriban con minúscula en la literatura convencional o se traten como folklore es una herramienta de dominación colonial que niega el estatus de "Filosofía" al pensamiento africano.

El "Dios" occidental (con mayúscula), especialmente el de la tradición judeocristiana y posteriormente el de la metafísica cartesiana o hegeliana, se presenta como Absoluto, Único y Racional. En contraposición, los "dioses" africanos se presentan a menudo en la literatura como plurales, antropomórficos y folclóricos. Sin embargo, Pires Laranjeira nos recuerda que la "Palabra" (Nommo) es el "deus de los dioses", sugiriendo una unidad metafísica subyacente que rivaliza con el Logos cristiano: "el Verbo se hizo carne".

Es irónico que la metafísica occidental, que critica el pensamiento mítico, se base en una abstracción (el Ser) que es tan indemoestrable empíricamente como el Amman de los dogón. La diferencia no es de esencia, sino de poder: quien tiene el poder político impone su teología como "Filosofía Universal" y relega la teología del otro a "Etnofilosofía" o "Mitología". Nkogo Ondó expone que, de hecho, el "Ser" de Parménides tiene las características de la materia increada egipcia (Nun), lo que implica que la metafísica occidental es, en su raíz, una teología africana secularizada y apropiada.

  

Conclusión

El análisis comparativo de los textos de Pires Laranjeira, Nkogo Ondó y Castañeda revela un panorama rico y complejo de la metafísica africana. Existen claras similitudes: todos reconocen la primacía de África en la generación de conocimiento humano (la tesis del origen), todos rechazan el dualismo cartesiano en favor de una visión integradora del ser humano y la naturaleza, y todos identifican elementos vitales (palabra, agua, fuerza) como constituyentes de la realidad.

Sin embargo, las diferencias son metodológicas y políticas. Pires Laranjeira ofrece una fenomenología de la cultura, buscando "pilares" que definan una civilización viva y resiliente (Ubuntu, ritmo, esperanza…). Eugenio Nkogo Ondó ofrece una arqueología del saber, utilizando la historia y la ciencia (matemáticas de Ishango, cosmología egipcia) para disputar la autoridad intelectual a Occidente en su propio terreno. Castañeda, por su parte, ilustra cómo estas ideas profundas a menudo se traducen pedagógicamente a través del lente del mito.

La lección más profunda de esta comparación radica en la necesidad de descolonizar el lenguaje filosófico. Mientras sigamos oponiendo el "Dios" de la metafísica occidental a los "dioses" de la mitología africana, estaremos perpetuando una jerarquía falsa. La obra de Nkogo Ondó, en particular, nos invita a ver en los relatos de Amman o Ra no meras fábulas religiosas, sino formulaciones tempranas y sofisticadas sobre la estructura matemática, astronómica y ontológica del universo. La metafísica africana, leída radicalmente, no es un preludio mágico a la razón occidental, sino la estructura madre de la cual la razón occidental es solo una rama derivada y, a menudo, desmemoriada.

  

Referencias Bibliográficas

Castañeda, É. (2023). Metafísica africana. [Objeto_virtual_de_Informacion_OVI]. Repositorio Institucional UNAD. https://repository.unad.edu.co/handle/10596/57516

Kusch, R. (1970). El pensamiento indígena y popular en América. Buenos Aires: Hachette.

Nishitani, K. (1982). Religion and Nothingness. University of California Press.

Nkogo Ondó, E. (2013). El pensamiento radical y su dimensión Afroplanetaria. Revista FAIA, 2(12).

Pires Laranjeira, J. L. (2018). Para uma teoria metafísica da civilização africana. En Espaços e Tempos em Geografia: Homenagem a António Gama (pp. 799-807). Imprensa da Universidade de Coimbra. https://doi.org/10.14195/978-989-26-1343-7_43

 

Molina Londoño, A. (2025, diciembre). LA RAÍZ, EL PILAR Y EL MITO. Amawtandres. https://amawtandres.blogspot.com/p/filosofias.html

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