Convergencias
y divergencias en la reconstrucción de la metafísica africana
Por Andrés Molina Londoño, diciembre de 2025
Introducción
La historia
de la filosofía occidental ha estado dominada por una narrativa hegemónica que
sitúa el nacimiento de la metafísica —la indagación sobre el ser, la causa
primera y la estructura de la realidad— en la Grecia antigua. Sin embargo, al
ampliar el horizonte hacia latitudes no occidentales, nos encontramos con
sistemas de pensamiento complejos que desafían las categorías ontológicas
europeas. Mientras que en América Latina pensadores como Rodolfo Kusch han
propuesto una metafísica del "estar" frente al "ser"
occidental, arraigada en la gravedad del suelo y la simbiosis con la tierra
(Kusch, 1970), y en Asia, filosofías como el Taoísmo o el Budismo Mahayana
plantean una ontología del vacío (Śūnyatā) y el flujo constante que
contradice la sustancia estática aristotélica (Nishitani, 1982). África
presenta un desafío aún más radical: la reivindicación de ser la cuna original
del pensamiento racional y metafísico.
Este ensayo
se propone realizar un análisis comparativo de la metafísica africana a través
de tres recursos fundamentales: Para una teoría metafísica de la
civilización africana de José Luís Pires Laranjeira, El pensamiento
radical y su dimensión Afroplanetaria de Eugenio Nkogo Ondó, y el recurso
educativo Metafísica africana de Érika Castañeda. A través de criterios
como el contexto histórico y la metodología, la concepción antropológica y la
noción de origen o causa primera, se examinarán las similitudes y diferencias
entre estos enfoques. Asimismo, se problematizará la tensión epistémica que
surge al clasificar las narrativas africanas como "mitología" de
dioses en minúscula, frente a la "teología" o "metafísica"
occidental del Dios en mayúscula.
Para
comprender las divergencias entre los autores, es vital establecer desde qué
lugar y con qué propósito enuncian sus postulados. Eugenio Nkogo Ondó se
posiciona desde lo que él denomina "Pensamiento Radical", una
postura combativa y revisionista que busca "tomar las cosas por la
raíz". Su propósito es explícitamente político y reivindicativo: desmontar
la falsificación histórica eurocéntrica. Nkogo Ondó no solo busca describir la
filosofía africana, sino demostrar su anterioridad cronológica y superioridad
fundacional respecto a Grecia. Su discurso es una denuncia contra la
"mirada antropocéntrica" occidental y el "pensamiento
unidimensional" del imperialismo. Para él, la metafísica africana no es
una curiosidad etnográfica, sino la madre de la ciencia universal, evidenciada
en los huesos de Ishango y la cosmogonía egipcia.
Por otro
lado, José Luís Pires Laranjeira adopta un enfoque más estructuralista y
culturalista. Su objetivo es definir la "Civilización Africana"
a través de un "conjunto y proceso de diversificadas culturas". A
diferencia de la severidad en la polémica de Nkogo Ondó contra figuras como
Heidegger, Pires Laranjeira busca sistematizar "nueve pilares
estructurantes" que funcionan como símbolos metafísicos trans-históricos.
Su enfoque es integrador, buscando denominadores comunes (Pan-africanidad) que
sirvan tanto para el análisis académico como para la identidad política
contemporánea, pero sin la carga de demostración arqueológica en la que se
enfoca Nkogo Ondó.
Finalmente, el recurso de Érika
Castañeda actúa como un dispositivo pedagógico de síntesis. Su propósito no es
generar nueva teoría, sino explicar didácticamente el pensamiento de Nkogo Ondó
y otros, centrando la metafísica en el "descubrimiento de lo puramente
religioso" y los mitos fundacionales. Mientras Nkogo Ondó ve ciencia y
racionalidad matemática en el origen (Ishango),
Castañeda interpreta o resume esto enfatizando la "mitología del pueblo dogón"
como vehículo de la metafísica.
Una
diferencia sustancial radica en el método para acceder a la verdad metafísica.
Nkogo Ondó utiliza un método histórico-crítico y hermenéutico. Recurre a la
evidencia material (el hueso de Ishango,
20.000 a.C.) para fundamentar que la abstracción matemática y astronómica nació
en el Congo. Para él, la metafísica egipcia (Kemet) es una ciencia razonada
donde el Nun (materia caótica) y el Kheper (principio dinámico)
prefiguran conceptos griegos. Su método consiste en rastrear la genealogía de
las ideas occidentales hasta su fuente africana, acusando a filósofos como
Platón de plagio o mala interpretación de las doctrinas egipcias.
En contraste,
Pires Laranjeira emplea un método fenomenológico y simbólico. No necesita
probar que África inventó las matemáticas para validar su metafísica; le basta
con identificar cómo ciertos conceptos (la Palabra, el Ritmo, el Fuego) operan
como estructuras de sentido en la vida de las comunidades. Para Pires
Laranjeira, los pilares son "núcleos conceptuales explicativos" que
ultrapasan el condicionamiento histórico inmediato. Su fuente no es tanto la
arqueología como la cosmogonía viva y la práctica cultural (desde la
arquitectura hasta el jazz).
Castañeda,
siguiendo una línea más tradicional de la antropología filosófica, ubica la
fuente del conocimiento metafísico en el "mito". En su análisis del
mito de Amman (dios de los dogón), explica que la metafísica se
construye a partir de historias que explican la realidad. Aquí se observa una
divergencia interesante: mientras Nkogo Ondó lucha por elevar el saber africano
a la categoría de "ciencia" y "filosofía estricta"
(matemáticas de Ishango), la
interpretación de Castañeda devuelve el foco a la narrativa mítica-religiosa
como el germen metafísico.
La pregunta
por el hombre es central en la metafísica. Nkogo Ondó ofrece un análisis
detallado de la ontología de la persona, rechazando el dualismo occidental
(cuerpo/alma). Propone una concepción pluralista del compuesto humano. Citando
a los Ewondo o Bambara, describe al ser humano como una
multiplicidad: cuerpo, soplo, sombra, espíritu, corazón y nombre. El hombre es
un "universo en miniatura" (microcosmos) donde conviven
fuerzas cósmicas. Esta visión es técnica y anatómica-metafísica; el ser humano
es una estructura compleja de "personas interiores".
Pires Laranjeira coincide en la
centralidad del humano, identificándolo con el quinto pilar: "El
Hombre" o ntu. Sin embargo, su enfoque es más existencial y
humanista. Define al hombre africano (ntu) en relación intrínseca con el
sexto pilar: el "Colectivo". Para Pires Laranjeira, la metafísica del
sujeto solo se entiende en la "familia alargada" y la solidaridad.
Mientras Nkogo Ondó disecciona las partes del alma africana, Pires Laranjeira
enfatiza el "estar en el mundo" del africano, caracterizado por el vitalismo,
el ritmo y la esperanza.
Ambos autores
convergen en que la antropología africana es expansiva y conectada con la
totalidad, a diferencia del individuo atómico y aislado de la modernidad
occidental. Sin embargo, Pires Laranjeira añade un componente estético y
emocional (el ritmo y la vibración) que en Nkogo Ondó queda supeditado a la
estructura racional y ontológica.
La definición
de la "causa primera" es el corazón de la metafísica. Castañeda, en
su síntesis, nos presenta a Amman, el dios dogón, como una realidad
sobrenatural que crea el mundo penetrando la Tierra con Agua. Aquí, la
metafísica es teogónica: el origen es una voluntad divina.
Pires Laranjeira conceptualiza la
causa primera a través del pilar de la "Palabra" (Nommo). La
palabra no es solo comunicación, es "fuerza generadora de vida",
"semen", "sopro". En la metafísica de Pires Laranjeira, la
ontología es dinámica y verbal; el mundo existe porque es nombrado y vibrado.
Además, vincula el origen a la idea de la "Madre África" y el
telurismo, una conexión física y espiritual con la tierra.
Nkogo Ondó
lleva esta discusión a un nivel de abstracción mayor al analizar la cosmogonía
egipcia. Describe el Nun (materia primordial e increada) como el
verdadero origen, del cual surge Ra (el demiurgo). Es crucial notar que
para Nkogo Ondó, esta explicación no es "mero mito", sino una teoría
física sobre la materia eterna y la evolución, que luego los griegos como Tales
o Anaximandro copiarían simplificadamente. Para Nkogo Ondó, la "causa
primera" africana es una materia inteligente y auto-generadora, una visión
que precede en milenios al materialismo y al idealismo europeos.
Al contrastar
estos textos, surge una contradicción fundamental en la forma en que la
academia —e incluso los materiales educativos como el de Castañeda— procesan la
metafísica no occidental. Existe una asimetría lingüística y epistémica
persistente: cuando Parménides habla del "Ser" o Aristóteles del
"Motor Inmóvil", se estudia como Ontología y Teología Racional.
Cuando los Dogon hablan de Amman o los Egipcios de Nun, a
menudo se categoriza como "mitología", "creencias" o
historias de "dioses" (con minúscula).
El recurso de
Castañeda, aunque valioso, cae parcialmente en esta categorización al concluir
que "la metafísica africana se construye a partir de los mitos". Si
bien esto es cierto, la filosofía occidental también se construye sobre mitos
(el mito de la caverna, el mito del carro alado), pero rara vez se reduce a
ellos. La metafísica occidental ha logrado limpiar su origen mítico para
presentarse como Logos puro.
Nkogo Ondó es
quien combate ferozmente esta distinción. Al equiparar explícitamente conceptos
egipcios con conceptos griegos (ej. Tefnut = Agua de Tales; Nun =
Apeiron de Anaximandro), está exigiendo una igualdad epistémica. Él
demuestra que lo que llamamos "dioses" en África (Ra, Phtah)
son en realidad principios cósmicos y ontológicos complejos (Causa eficiente,
Inteligencia ordenadora). El hecho de que se escriban con minúscula en la
literatura convencional o se traten como folklore es una herramienta de
dominación colonial que niega el estatus de "Filosofía" al
pensamiento africano.
El
"Dios" occidental (con mayúscula), especialmente el de la tradición
judeocristiana y posteriormente el de la metafísica cartesiana o hegeliana, se
presenta como Absoluto, Único y Racional. En contraposición, los
"dioses" africanos se presentan a menudo en la literatura como
plurales, antropomórficos y folclóricos. Sin embargo, Pires Laranjeira nos
recuerda que la "Palabra" (Nommo) es el "deus de los
dioses", sugiriendo una unidad metafísica subyacente que rivaliza con el
Logos cristiano: "el Verbo se hizo carne".
Es irónico
que la metafísica occidental, que critica el pensamiento mítico, se base en una
abstracción (el Ser) que es tan indemoestrable empíricamente como el Amman
de los dogón. La diferencia no es de esencia, sino de poder: quien tiene
el poder político impone su teología como "Filosofía Universal" y
relega la teología del otro a "Etnofilosofía" o
"Mitología". Nkogo Ondó expone que, de hecho, el "Ser" de
Parménides tiene las características de la materia increada egipcia (Nun),
lo que implica que la metafísica occidental es, en su raíz, una teología
africana secularizada y apropiada.
Conclusión
El análisis
comparativo de los textos de Pires Laranjeira, Nkogo Ondó y Castañeda revela un
panorama rico y complejo de la metafísica africana. Existen claras similitudes:
todos reconocen la primacía de África en la generación de conocimiento humano
(la tesis del origen), todos rechazan el dualismo cartesiano en favor de una
visión integradora del ser humano y la naturaleza, y todos identifican
elementos vitales (palabra, agua, fuerza) como constituyentes de la realidad.
Sin embargo,
las diferencias son metodológicas y políticas. Pires Laranjeira ofrece
una fenomenología de la cultura, buscando "pilares" que definan una
civilización viva y resiliente (Ubuntu, ritmo, esperanza…). Eugenio Nkogo Ondó
ofrece una arqueología del saber, utilizando la historia y la ciencia
(matemáticas de Ishango, cosmología
egipcia) para disputar la autoridad intelectual a Occidente en su propio
terreno. Castañeda, por su parte, ilustra cómo estas ideas profundas a menudo
se traducen pedagógicamente a través del lente del mito.
La lección
más profunda de esta comparación radica en la necesidad de descolonizar el
lenguaje filosófico. Mientras sigamos oponiendo el "Dios" de la
metafísica occidental a los "dioses" de la mitología africana,
estaremos perpetuando una jerarquía falsa. La obra de Nkogo Ondó, en
particular, nos invita a ver en los relatos de Amman o Ra no
meras fábulas religiosas, sino formulaciones tempranas y sofisticadas sobre la
estructura matemática, astronómica y ontológica del universo. La metafísica
africana, leída radicalmente, no es un preludio mágico a la razón occidental,
sino la estructura madre de la cual la razón occidental es solo una rama
derivada y, a menudo, desmemoriada.
Referencias Bibliográficas
Castañeda,
É. (2023). Metafísica africana. [Objeto_virtual_de_Informacion_OVI].
Repositorio Institucional UNAD. https://repository.unad.edu.co/handle/10596/57516
Kusch,
R. (1970). El pensamiento indígena y popular en América. Buenos Aires:
Hachette.
Nishitani,
K. (1982). Religion and Nothingness. University of California Press.
Nkogo
Ondó, E. (2013). El pensamiento radical y su dimensión Afroplanetaria. Revista
FAIA, 2(12).
Pires
Laranjeira, J. L. (2018). Para uma teoria metafísica da civilização africana.
En Espaços e Tempos em Geografia: Homenagem a António Gama (pp.
799-807). Imprensa da Universidade de Coimbra. https://doi.org/10.14195/978-989-26-1343-7_43