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viernes, 10 de julio de 2026

El Desafío Masculino Frente a la Encrucijada Ecosocial


Autor: Andres Molina Londoño, julio de 2026.

Abordar hoy la transformación de los hombres en el mapa de las identidades contemporáneas exige situarnos de manera directa en el ojo del huracán de la crisis de nuestro tiempo. No podemos examinar el quehacer de los hombres que intentan deconstruir sus conductas y transitar a la empatía y la ética relacional como si fuese una simple elección de bienestar psicológico individual o un asunto aislado de las dinámicas estructurales de América Latina. Nos encontramos ante un colapso multidimensional del modelo moderno capitalista, colonial y patriarcal, una densa encrucijada que depreda la naturaleza y precariza la vida social e individual de las poblaciones periféricas.

Presento esta tesis que sostiene, en sintonía con la policrisis civilizatoria que sacude a la región, la deconstrucción afectiva del mandato de masculinidad violenta no solo como una urgencia ética individual, sino como una práctica de resistencia política indispensable que encuentra en las localías de las periferias sociales colombianas su campo de batalla decisivo. Para edificar alternativas reales que pongan freno a la destrucción del entorno natural, las soluciones que nos aportan la ecología política, el pensamiento descolonial y la sociología crítica deben aliarse con las re-existencias cotidianas de las juventudes marginadas, las minorías sexuales, las comunidades campesinas y las organizaciones de mujeres que defienden la vida en el territorio, entre muchos otros sectores del progresismo social.

La policrisis civilizatoria y la fragmentación del modelo extractivo

Para comprender la densidad del colapso actual, la sociología crítica nos ofrece la categoría de "policrisis civilizatoria", un concepto acuñado por Maristella Svampa que diagnostica la convergencia destructiva de crisis climáticas, sanitarias y sociales que amenazan la reproducción de lo viviente. Este panorama de intemperie no es un evento coyuntural o pasajero, sino el resultado secular de una economía capitalista estancada en una prolongada transición caótica hacia su fase de agotamiento terminal. Edgardo Lander devela de manera contundente cómo este modelo civilizatorio se ha edificado sobre dogmas antropocéntricos que separan al ser humano de la naturaleza, concibiendo al entorno natural como un mero objeto inerte susceptible de ser manipulado y expoliado en función del lucro corporativo (Lander, 2020). En América Latina, esta lógica devino en un modelo económico primario exportador basado en el extractivismo y la dependencia de rentas procedentes de la destrucción de los bienes comunes (Lander, 2020). Eduardo Gudynas advierte que este hipercrecimiento económico vulnera de forma crónica las soberanías nacionales, naturalizando desigualdades y reduciendo la política a un negocio de intereses corporativos privados.

Esta herida colonial, en sintonía con las tesis de Aníbal Quijano, opera a través de la "colonialidad del poder", un dispositivo de clasificación social basado en el constructo de la raza que distribuye el trabajo, la autoridad y el conocimiento de manera asimétrica para salvaguardar los privilegios de las élites dominantes (Ríos Burga, 2022). De ahí que Rosario Aquím Chávez plantee que la crisis contemporánea representa el retorno de contradicciones estructurales heredadas de la colonia y reproducidas por el Estado moderno (Aquím Chávez, 2026). Al privatizarse lo público y mercantilizarse el saber por medio de las facilidades informáticas, el ciudadano queda reducido a un consumidor despolitizado.

Llegados a este punto, emerge una interrogante analítica medular: ¿Por qué las clases populares deciden respaldar discursos reaccionarios que perpetúan sus propias condiciones de exclusión? La respuesta devela que el integrismo moral y los movimientos anti-género manipulan el miedo colectivo ante la incertidumbre material, fabricando pánicos morales en torno a amenazas imaginarias para obligar a las masas a defender el orden establecido (Guerrero, 2022). De este modo, la frustración socioeconómica de los sectores marginados es redirigida hacia el resentimiento organizado contra las minorías sexo-genéricas o étnicas, invisibilizando que el verdadero despojo proviene de la voraz maquinaria del libre mercado neoliberal.

Masculinidades militarizadas y necropolítica de las periferias

Las consecuencias de este engranaje civilizatorio adquieren características de gran crueldad al encarnarse en los cuerpos de los jóvenes que habitan los barrios populares y las periferias de las ciudades colombianas, como el distrito de Aguablanca en Cali, Siloé o las comunas marginales de Medellín. En estas geografías de exclusión, la precariedad económica y la ausencia de amparo institucional facilitan que la soberanía estatal mute hacia una gubernamentalidad necropolítica y thanatopolítica (D'Cruz, 2026). Achille Mbembe devela que el poder contemporáneo organiza sus formas de acumulación a través de la capacidad de decidir quién debe vivir y quién debe morir, administrando de forma difusa el terror y la precariedad en el territorio (Mbembe, 2011). Ante la erosión de la potencia pública estatal, emergen "máquinas de guerra" no estatales y milicias privadas armadas que imponen un orden señorial basado en la extorsión y el peaje forzado, sumiendo a las poblaciones civiles en la condición material de muertos vivientes (Mbembe, 2011).

Los hombres jóvenes de las periferias sociales colombianas, despojados de alternativas reales de empleo formal o educación superior, son socializados bajo un mandato de masculinidad violenta y territorial que los empuja a incorporarse a estas organizaciones armadas de facto como única vía para adquirir estatus y prestigio (Colectivo, 2021). El conflicto armado en Colombia ha fungido históricamente como un potente dispositivo que produce masculinidades militarizadas y patriarcales, donde el arma refrenda un supuesto derecho de dominación sobre el entorno social (Colectivo, 2021).

Frente a esta dramática realidad, nos corresponde formular la siguiente interrogante: ¿Cómo operan las soberanías fragmentadas en las porosidades de la vida civil de las barriadas populares? Estas organizaciones armadas imponen manuales de convivencia e introducen el orden violento circundante dentro del ámbito doméstico habitacional. La virilidad se valida mediante el ejercicio de la crueldad grupal y la sumisión coercitiva de las mujeres y las minorías sexuales del barrio, quienes sufren el ataque de una homofobia y misoginia digital y física permanente. Los cuerpos violentados de los varones no heteronormados son simbólicamente feminizados antes del descarte físico, manteniendo a resguardo la matriz heterosexual obligatoria a través del horror territorial (Colectivo, 2021).

Saberes ecosociales y epistemologías del cuidado como prácticas de re-existencia

Frente a este sombrío panorama de barbarie de facto, las respuestas que se están generando desde las localías populares proponen quebrar el histórico pacto de silencio masculino corporativo (Colectivo, 2021). La ecología política, la descolonización metodológica y la sociología emancipadora aportan herramientas conceptuales indispensables para potenciar las resistencias de las juventudes y las minorías excluidas. El pensador indígena Ailton Krenak realiza una crítica radical al androcetrismo occidental al recordarnos que la separación entre humanos y naturaleza nos está dejando huérfanos de la Madre Tierra (von Wedemeyer, 2025). Krenak nos invita de modo poético a valernos de nuestra capacidad crítica y creativa para construir paracaídas de colores que posterguen el fin del mundo, expandiendo nuestra subjetividad e inventando otras poéticas de la existencia colectiva fuera de las lógicas del mercado financiero (von Wedemeyer, 2025).

En sintonía con estas re-existencias, el pensamiento descolonial de María Galindo y las propuestas transmodernas de Ríos Burga plantean la urgencia de construir una civilización transcultural de vida fundamentada en la despatriarcalización y el cuidado mutuo (Ríos Burga, 2022; von Wedemeyer, 2025). En las periferias de las ciudades colombianas, este giro epistemológico se materializa a través del tránsito del modelo extractivista tradicional hacia masculinidades cuidadoras, corresponsables y regenerativas. El establecimiento de las Escuelas de Masculinidades Cuidadoras en áreas rurales periurbanas de Bogotá, como Usme, enseña a hombres campesinos a cuestionar la división sexual del trabajo, asumiendo de manera activa las tareas domésticas y el sostenimiento afectivo de las ollas comunes frente a la crisis alimentaria actual. Paralelamente, proyectos pedagógicos desplegados en el Caribe y el Pacífico con el apoyo de redes comunitarias capacitan a jóvenes indígenas y afrodescendientes para erradicar los estereotipos machistas, defendiendo sus territorios ancestrales frente a las presiones de la zafra despojadora ilegal.

Llegado este punto, resulta necesario formular las últimas interrogantes del análisis: ¿Cómo deconstruir categorías rígidas de la masculinidad y cuándo se rompe el pacto de silencio entre hombres? Deconstruirse exige que el hombre de la periferia urbana o rural rompa el mandato de la insensibilidad y empiece a hablar de sus propios dolores y complicidades en la guerra (Colectivo, 2021). El silencio corporativo se fractura cuando los hombres asumen de forma explícita que la violencia intragénero (el acoso o el hostigamiento militar) también los vulnera y precariza de por vida. La alternativa propositiva radica en estructurar una corresponsabilidad real —renegociando la clave de la simple ayuda doméstica— para transformar el cuidado en un acto de rebelión política colectiva que devuelva la civilidad al corazón de las comunidades barriales periféricas.

 

En resumidas cuentas, la actual crisis civilizatoria multidimensional no admite retrocesos cosméticos ni justificaciones tecnocráticas mercantiles que dejen intactas las relaciones coloniales y patriarcales de dominación del capital (Lander, 2020). La deconstrucción de la masculinidad guerrera tradicional por parte de los hombres jóvenes de los barrios populares y zonas rurales colombianas se devela como un imperativo urgente para desactivar las pedagogías de la crueldad que sostienen el despojo territorial y el descarte de los cuerpos periféricos. Al entrelazar las soluciones de la ecología política con la decolonialidad de los saberes situados, las juventudes marginadas y las minorías sexuales encuentran herramientas emancipadoras para resistir el pánico moral neoconservador de las derechas radicales. El cuidado recíproco y la defensa de lo viviente se convierten así en las coordenadas reales para edificar un Estado plurinacional que rompa el monopolio de la violencia y funde una paz estable transcultural en el país.

Referencias

  • Alonso, P. (2021). Las violencias digitales y el uso del móvil en parejas adolescentes: nuevos retos de intervención educativa. Revista de Investigación Educativa, 39(2), 1-15.
  • Aquím Chávez, R. (2026). Bolivia: la crisis como retorno de la historia colonial. Documento de Trabajo. Fundación Boliviana para la Democracia Multipartidaria.
  • Aquím Chávez, R. (2026). La crisis múltiple de la economía-mundo capitalista. Ensayo de Divulgación. Fundación Boliviana para la Democracia Multipartidaria.
  • Aquím Chávez, R. (s. f.). Post-modernidad: Retrospectiva de la condición post-moderna. Ensayo Crítico. CIDES-UMSA.
  • CISAN UNAM. (2026). ¿Existe una masculinidad trumpista? Manosfera, ultraderecha y redes digitales [Video]. Centro de Investigaciones sobre América del Norte. UNAM.
  • CISTAC Masculinidades. (2026). Temporada 3 - Capítulo 1 - Conservadurismos [Podcast]. Nuestro Espacio Antimachista.
  • CISTAC Masculinidades. (2026). Temporada 3 - Capítulo 2 - Conservadurismos [Podcast]. Nuestro Espacio Antimachista.
  • Colectivo Masculinidades en América Latina: Fricciones, Fugas y Fisuras. (2021). Masculinidades, paz y posconflicto en Colombia: Primer conversatorio del ciclo “Masculinidades y emancipación en América Latina. Tiempos de crisis/tiempos de invención”. Hybris. Revista de Filosofía, 12(N° Especial), 371-390.
  • D'Cruz, L. (2026). What Demarcates Necropolitics from Biopolitics? A Foucauldian Critique of Mbembe. Theory, Culture & Society, 43(2), 3-20.
  • Gudynas, E. (2017). Extractivismos: Conceptos y relieves en su relación con el desarrollo y la Naturaleza. Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES).
  • Guerrero Mc Manus, S. (2022). Los movimientos anti-género: desafíos a la igualdad y los derechos humanos. Senderos de los Estudios Feministas del Género en América Latina, 315-330.
  • Lander, E. (2020). Crisis civilizatoria: experiencias de los gobiernos progresistas y debates en la izquierda latinoamericana. Centro María Sibylla Merian de Estudios Latinoamericanos Avanzados (CALAS).
  • López Canelas, E. (2024). “Ahora me trabajo, no le pido nada a nadie”: Ejercicio de derechos económicos de las mujeres en el Norte Amazónico de Bolivia. Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS).
  • Mbembe, A. (2011). Necropolítica seguido de Sobre el gobierno privado indirecto (E. Falomir Archambault, Trad. y ed.). Editorial Melusina.
  • Ríos Burga, J. (2022). La descolonialidad del poder en América Latina: Crisis civilizatoria y nuevo horizonte de sentido histórico. Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS).
  • Sato, L., Padilla, D., Del Castillo, J., & Alata, P. (2023). Impactos del cambio climático en la salud de mujeres y hombres en asentamientos humanos de Villa María del Triunfo. FOVIDA.
  • Svampa, M. (2021). Por una transición ecosocial urgente y justa [Podcast]. Ciclo de Conversaciones Ecosociales.
  • von Wedemeyer, C. (2025). "Ideas para postergar el fin del mundo": El agotamiento de la explotación y el anarquismo decolonial de Ailton Krenak, Davi Kopenawa y María Galindo. Open Access Open German Studies, 239-256

martes, 10 de febrero de 2026

LA RAÍZ, EL PILAR Y EL MITO

 


Convergencias y divergencias en la reconstrucción de la metafísica africana

Por  Andrés Molina Londoño,  diciembre de 2025

Introducción

La historia de la filosofía occidental ha estado dominada por una narrativa hegemónica que sitúa el nacimiento de la metafísica —la indagación sobre el ser, la causa primera y la estructura de la realidad— en la Grecia antigua. Sin embargo, al ampliar el horizonte hacia latitudes no occidentales, nos encontramos con sistemas de pensamiento complejos que desafían las categorías ontológicas europeas. Mientras que en América Latina pensadores como Rodolfo Kusch han propuesto una metafísica del "estar" frente al "ser" occidental, arraigada en la gravedad del suelo y la simbiosis con la tierra (Kusch, 1970), y en Asia, filosofías como el Taoísmo o el Budismo Mahayana plantean una ontología del vacío (Śūnyatā) y el flujo constante que contradice la sustancia estática aristotélica (Nishitani, 1982). África presenta un desafío aún más radical: la reivindicación de ser la cuna original del pensamiento racional y metafísico.

Este ensayo se propone realizar un análisis comparativo de la metafísica africana a través de tres recursos fundamentales: Para una teoría metafísica de la civilización africana de José Luís Pires Laranjeira, El pensamiento radical y su dimensión Afroplanetaria de Eugenio Nkogo Ondó, y el recurso educativo Metafísica africana de Érika Castañeda. A través de criterios como el contexto histórico y la metodología, la concepción antropológica y la noción de origen o causa primera, se examinarán las similitudes y diferencias entre estos enfoques. Asimismo, se problematizará la tensión epistémica que surge al clasificar las narrativas africanas como "mitología" de dioses en minúscula, frente a la "teología" o "metafísica" occidental del Dios en mayúscula.

 Contexto Histórico y Propósito del Discurso

Para comprender las divergencias entre los autores, es vital establecer desde qué lugar y con qué propósito enuncian sus postulados. Eugenio Nkogo Ondó se posiciona desde lo que él denomina "Pensamiento Radical", una postura combativa y revisionista que busca "tomar las cosas por la raíz". Su propósito es explícitamente político y reivindicativo: desmontar la falsificación histórica eurocéntrica. Nkogo Ondó no solo busca describir la filosofía africana, sino demostrar su anterioridad cronológica y superioridad fundacional respecto a Grecia. Su discurso es una denuncia contra la "mirada antropocéntrica" occidental y el "pensamiento unidimensional" del imperialismo. Para él, la metafísica africana no es una curiosidad etnográfica, sino la madre de la ciencia universal, evidenciada en los huesos de Ishango y la cosmogonía egipcia.

Por otro lado, José Luís Pires Laranjeira adopta un enfoque más estructuralista y culturalista. Su objetivo es definir la "Civilización Africana" a través de un "conjunto y proceso de diversificadas culturas". A diferencia de la severidad en la polémica de Nkogo Ondó contra figuras como Heidegger, Pires Laranjeira busca sistematizar "nueve pilares estructurantes" que funcionan como símbolos metafísicos trans-históricos. Su enfoque es integrador, buscando denominadores comunes (Pan-africanidad) que sirvan tanto para el análisis académico como para la identidad política contemporánea, pero sin la carga de demostración arqueológica en la que se enfoca Nkogo Ondó.

Finalmente, el recurso de Érika Castañeda actúa como un dispositivo pedagógico de síntesis. Su propósito no es generar nueva teoría, sino explicar didácticamente el pensamiento de Nkogo Ondó y otros, centrando la metafísica en el "descubrimiento de lo puramente religioso" y los mitos fundacionales. Mientras Nkogo Ondó ve ciencia y racionalidad matemática en el origen (Ishango), Castañeda interpreta o resume esto enfatizando la "mitología del pueblo dogón" como vehículo de la metafísica.

 El Método Filosófico y la Fuente del Conocimiento

Una diferencia sustancial radica en el método para acceder a la verdad metafísica. Nkogo Ondó utiliza un método histórico-crítico y hermenéutico. Recurre a la evidencia material (el hueso de Ishango, 20.000 a.C.) para fundamentar que la abstracción matemática y astronómica nació en el Congo. Para él, la metafísica egipcia (Kemet) es una ciencia razonada donde el Nun (materia caótica) y el Kheper (principio dinámico) prefiguran conceptos griegos. Su método consiste en rastrear la genealogía de las ideas occidentales hasta su fuente africana, acusando a filósofos como Platón de plagio o mala interpretación de las doctrinas egipcias.

En contraste, Pires Laranjeira emplea un método fenomenológico y simbólico. No necesita probar que África inventó las matemáticas para validar su metafísica; le basta con identificar cómo ciertos conceptos (la Palabra, el Ritmo, el Fuego) operan como estructuras de sentido en la vida de las comunidades. Para Pires Laranjeira, los pilares son "núcleos conceptuales explicativos" que ultrapasan el condicionamiento histórico inmediato. Su fuente no es tanto la arqueología como la cosmogonía viva y la práctica cultural (desde la arquitectura hasta el jazz).

Castañeda, siguiendo una línea más tradicional de la antropología filosófica, ubica la fuente del conocimiento metafísico en el "mito". En su análisis del mito de Amman (dios de los dogón), explica que la metafísica se construye a partir de historias que explican la realidad. Aquí se observa una divergencia interesante: mientras Nkogo Ondó lucha por elevar el saber africano a la categoría de "ciencia" y "filosofía estricta" (matemáticas de Ishango), la interpretación de Castañeda devuelve el foco a la narrativa mítica-religiosa como el germen metafísico.

 Antropología Filosófica (La Concepción del Ser Humano)

La pregunta por el hombre es central en la metafísica. Nkogo Ondó ofrece un análisis detallado de la ontología de la persona, rechazando el dualismo occidental (cuerpo/alma). Propone una concepción pluralista del compuesto humano. Citando a los Ewondo o Bambara, describe al ser humano como una multiplicidad: cuerpo, soplo, sombra, espíritu, corazón y nombre. El hombre es un "universo en miniatura" (microcosmos) donde conviven fuerzas cósmicas. Esta visión es técnica y anatómica-metafísica; el ser humano es una estructura compleja de "personas interiores".

Pires Laranjeira coincide en la centralidad del humano, identificándolo con el quinto pilar: "El Hombre" o ntu. Sin embargo, su enfoque es más existencial y humanista. Define al hombre africano (ntu) en relación intrínseca con el sexto pilar: el "Colectivo". Para Pires Laranjeira, la metafísica del sujeto solo se entiende en la "familia alargada" y la solidaridad. Mientras Nkogo Ondó disecciona las partes del alma africana, Pires Laranjeira enfatiza el "estar en el mundo" del africano, caracterizado por el vitalismo, el ritmo y la esperanza.

Ambos autores convergen en que la antropología africana es expansiva y conectada con la totalidad, a diferencia del individuo atómico y aislado de la modernidad occidental. Sin embargo, Pires Laranjeira añade un componente estético y emocional (el ritmo y la vibración) que en Nkogo Ondó queda supeditado a la estructura racional y ontológica.

 Ontología de la Causa Primera (Dios, Palabra y Naturaleza)

La definición de la "causa primera" es el corazón de la metafísica. Castañeda, en su síntesis, nos presenta a Amman, el dios dogón, como una realidad sobrenatural que crea el mundo penetrando la Tierra con Agua. Aquí, la metafísica es teogónica: el origen es una voluntad divina.

Pires Laranjeira conceptualiza la causa primera a través del pilar de la "Palabra" (Nommo). La palabra no es solo comunicación, es "fuerza generadora de vida", "semen", "sopro". En la metafísica de Pires Laranjeira, la ontología es dinámica y verbal; el mundo existe porque es nombrado y vibrado. Además, vincula el origen a la idea de la "Madre África" y el telurismo, una conexión física y espiritual con la tierra.

Nkogo Ondó lleva esta discusión a un nivel de abstracción mayor al analizar la cosmogonía egipcia. Describe el Nun (materia primordial e increada) como el verdadero origen, del cual surge Ra (el demiurgo). Es crucial notar que para Nkogo Ondó, esta explicación no es "mero mito", sino una teoría física sobre la materia eterna y la evolución, que luego los griegos como Tales o Anaximandro copiarían simplificadamente. Para Nkogo Ondó, la "causa primera" africana es una materia inteligente y auto-generadora, una visión que precede en milenios al materialismo y al idealismo europeos.

 Análisis de la Trampa Semántica de los "dioses" y el "Dios"

Al contrastar estos textos, surge una contradicción fundamental en la forma en que la academia —e incluso los materiales educativos como el de Castañeda— procesan la metafísica no occidental. Existe una asimetría lingüística y epistémica persistente: cuando Parménides habla del "Ser" o Aristóteles del "Motor Inmóvil", se estudia como Ontología y Teología Racional. Cuando los Dogon hablan de Amman o los Egipcios de Nun, a menudo se categoriza como "mitología", "creencias" o historias de "dioses" (con minúscula).

El recurso de Castañeda, aunque valioso, cae parcialmente en esta categorización al concluir que "la metafísica africana se construye a partir de los mitos". Si bien esto es cierto, la filosofía occidental también se construye sobre mitos (el mito de la caverna, el mito del carro alado), pero rara vez se reduce a ellos. La metafísica occidental ha logrado limpiar su origen mítico para presentarse como Logos puro.

Nkogo Ondó es quien combate ferozmente esta distinción. Al equiparar explícitamente conceptos egipcios con conceptos griegos (ej. Tefnut = Agua de Tales; Nun = Apeiron de Anaximandro), está exigiendo una igualdad epistémica. Él demuestra que lo que llamamos "dioses" en África (Ra, Phtah) son en realidad principios cósmicos y ontológicos complejos (Causa eficiente, Inteligencia ordenadora). El hecho de que se escriban con minúscula en la literatura convencional o se traten como folklore es una herramienta de dominación colonial que niega el estatus de "Filosofía" al pensamiento africano.

El "Dios" occidental (con mayúscula), especialmente el de la tradición judeocristiana y posteriormente el de la metafísica cartesiana o hegeliana, se presenta como Absoluto, Único y Racional. En contraposición, los "dioses" africanos se presentan a menudo en la literatura como plurales, antropomórficos y folclóricos. Sin embargo, Pires Laranjeira nos recuerda que la "Palabra" (Nommo) es el "deus de los dioses", sugiriendo una unidad metafísica subyacente que rivaliza con el Logos cristiano: "el Verbo se hizo carne".

Es irónico que la metafísica occidental, que critica el pensamiento mítico, se base en una abstracción (el Ser) que es tan indemoestrable empíricamente como el Amman de los dogón. La diferencia no es de esencia, sino de poder: quien tiene el poder político impone su teología como "Filosofía Universal" y relega la teología del otro a "Etnofilosofía" o "Mitología". Nkogo Ondó expone que, de hecho, el "Ser" de Parménides tiene las características de la materia increada egipcia (Nun), lo que implica que la metafísica occidental es, en su raíz, una teología africana secularizada y apropiada.

  

Conclusión

El análisis comparativo de los textos de Pires Laranjeira, Nkogo Ondó y Castañeda revela un panorama rico y complejo de la metafísica africana. Existen claras similitudes: todos reconocen la primacía de África en la generación de conocimiento humano (la tesis del origen), todos rechazan el dualismo cartesiano en favor de una visión integradora del ser humano y la naturaleza, y todos identifican elementos vitales (palabra, agua, fuerza) como constituyentes de la realidad.

Sin embargo, las diferencias son metodológicas y políticas. Pires Laranjeira ofrece una fenomenología de la cultura, buscando "pilares" que definan una civilización viva y resiliente (Ubuntu, ritmo, esperanza…). Eugenio Nkogo Ondó ofrece una arqueología del saber, utilizando la historia y la ciencia (matemáticas de Ishango, cosmología egipcia) para disputar la autoridad intelectual a Occidente en su propio terreno. Castañeda, por su parte, ilustra cómo estas ideas profundas a menudo se traducen pedagógicamente a través del lente del mito.

La lección más profunda de esta comparación radica en la necesidad de descolonizar el lenguaje filosófico. Mientras sigamos oponiendo el "Dios" de la metafísica occidental a los "dioses" de la mitología africana, estaremos perpetuando una jerarquía falsa. La obra de Nkogo Ondó, en particular, nos invita a ver en los relatos de Amman o Ra no meras fábulas religiosas, sino formulaciones tempranas y sofisticadas sobre la estructura matemática, astronómica y ontológica del universo. La metafísica africana, leída radicalmente, no es un preludio mágico a la razón occidental, sino la estructura madre de la cual la razón occidental es solo una rama derivada y, a menudo, desmemoriada.

  

Referencias Bibliográficas

Castañeda, É. (2023). Metafísica africana. [Objeto_virtual_de_Informacion_OVI]. Repositorio Institucional UNAD. https://repository.unad.edu.co/handle/10596/57516

Kusch, R. (1970). El pensamiento indígena y popular en América. Buenos Aires: Hachette.

Nishitani, K. (1982). Religion and Nothingness. University of California Press.

Nkogo Ondó, E. (2013). El pensamiento radical y su dimensión Afroplanetaria. Revista FAIA, 2(12).

Pires Laranjeira, J. L. (2018). Para uma teoria metafísica da civilização africana. En Espaços e Tempos em Geografia: Homenagem a António Gama (pp. 799-807). Imprensa da Universidade de Coimbra. https://doi.org/10.14195/978-989-26-1343-7_43

 

Molina Londoño, A. (2025, diciembre). LA RAÍZ, EL PILAR Y EL MITO. Amawtandres. https://amawtandres.blogspot.com/p/filosofias.html

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