-->

viernes, 10 de julio de 2026

El Desafío Masculino Frente a la Encrucijada Ecosocial


Autor: Andres Molina Londoño, julio de 2026.

Abordar hoy la transformación de los hombres en el mapa de las identidades contemporáneas exige situarnos de manera directa en el ojo del huracán de la crisis de nuestro tiempo. No podemos examinar el quehacer de los hombres que intentan deconstruir sus conductas y transitar a la empatía y la ética relacional como si fuese una simple elección de bienestar psicológico individual o un asunto aislado de las dinámicas estructurales de América Latina. Nos encontramos ante un colapso multidimensional del modelo moderno capitalista, colonial y patriarcal, una densa encrucijada que depreda la naturaleza y precariza la vida social e individual de las poblaciones periféricas.

Presento esta tesis que sostiene, en sintonía con la policrisis civilizatoria que sacude a la región, la deconstrucción afectiva del mandato de masculinidad violenta no solo como una urgencia ética individual, sino como una práctica de resistencia política indispensable que encuentra en las localías de las periferias sociales colombianas su campo de batalla decisivo. Para edificar alternativas reales que pongan freno a la destrucción del entorno natural, las soluciones que nos aportan la ecología política, el pensamiento descolonial y la sociología crítica deben aliarse con las re-existencias cotidianas de las juventudes marginadas, las minorías sexuales, las comunidades campesinas y las organizaciones de mujeres que defienden la vida en el territorio, entre muchos otros sectores del progresismo social.

La policrisis civilizatoria y la fragmentación del modelo extractivo

Para comprender la densidad del colapso actual, la sociología crítica nos ofrece la categoría de "policrisis civilizatoria", un concepto acuñado por Maristella Svampa que diagnostica la convergencia destructiva de crisis climáticas, sanitarias y sociales que amenazan la reproducción de lo viviente. Este panorama de intemperie no es un evento coyuntural o pasajero, sino el resultado secular de una economía capitalista estancada en una prolongada transición caótica hacia su fase de agotamiento terminal. Edgardo Lander devela de manera contundente cómo este modelo civilizatorio se ha edificado sobre dogmas antropocéntricos que separan al ser humano de la naturaleza, concibiendo al entorno natural como un mero objeto inerte susceptible de ser manipulado y expoliado en función del lucro corporativo (Lander, 2020). En América Latina, esta lógica devino en un modelo económico primario exportador basado en el extractivismo y la dependencia de rentas procedentes de la destrucción de los bienes comunes (Lander, 2020). Eduardo Gudynas advierte que este hipercrecimiento económico vulnera de forma crónica las soberanías nacionales, naturalizando desigualdades y reduciendo la política a un negocio de intereses corporativos privados.

Esta herida colonial, en sintonía con las tesis de Aníbal Quijano, opera a través de la "colonialidad del poder", un dispositivo de clasificación social basado en el constructo de la raza que distribuye el trabajo, la autoridad y el conocimiento de manera asimétrica para salvaguardar los privilegios de las élites dominantes (Ríos Burga, 2022). De ahí que Rosario Aquím Chávez plantee que la crisis contemporánea representa el retorno de contradicciones estructurales heredadas de la colonia y reproducidas por el Estado moderno (Aquím Chávez, 2026). Al privatizarse lo público y mercantilizarse el saber por medio de las facilidades informáticas, el ciudadano queda reducido a un consumidor despolitizado.

Llegados a este punto, emerge una interrogante analítica medular: ¿Por qué las clases populares deciden respaldar discursos reaccionarios que perpetúan sus propias condiciones de exclusión? La respuesta devela que el integrismo moral y los movimientos anti-género manipulan el miedo colectivo ante la incertidumbre material, fabricando pánicos morales en torno a amenazas imaginarias para obligar a las masas a defender el orden establecido (Guerrero, 2022). De este modo, la frustración socioeconómica de los sectores marginados es redirigida hacia el resentimiento organizado contra las minorías sexo-genéricas o étnicas, invisibilizando que el verdadero despojo proviene de la voraz maquinaria del libre mercado neoliberal.

Masculinidades militarizadas y necropolítica de las periferias

Las consecuencias de este engranaje civilizatorio adquieren características de gran crueldad al encarnarse en los cuerpos de los jóvenes que habitan los barrios populares y las periferias de las ciudades colombianas, como el distrito de Aguablanca en Cali, Siloé o las comunas marginales de Medellín. En estas geografías de exclusión, la precariedad económica y la ausencia de amparo institucional facilitan que la soberanía estatal mute hacia una gubernamentalidad necropolítica y thanatopolítica (D'Cruz, 2026). Achille Mbembe devela que el poder contemporáneo organiza sus formas de acumulación a través de la capacidad de decidir quién debe vivir y quién debe morir, administrando de forma difusa el terror y la precariedad en el territorio (Mbembe, 2011). Ante la erosión de la potencia pública estatal, emergen "máquinas de guerra" no estatales y milicias privadas armadas que imponen un orden señorial basado en la extorsión y el peaje forzado, sumiendo a las poblaciones civiles en la condición material de muertos vivientes (Mbembe, 2011).

Los hombres jóvenes de las periferias sociales colombianas, despojados de alternativas reales de empleo formal o educación superior, son socializados bajo un mandato de masculinidad violenta y territorial que los empuja a incorporarse a estas organizaciones armadas de facto como única vía para adquirir estatus y prestigio (Colectivo, 2021). El conflicto armado en Colombia ha fungido históricamente como un potente dispositivo que produce masculinidades militarizadas y patriarcales, donde el arma refrenda un supuesto derecho de dominación sobre el entorno social (Colectivo, 2021).

Frente a esta dramática realidad, nos corresponde formular la siguiente interrogante: ¿Cómo operan las soberanías fragmentadas en las porosidades de la vida civil de las barriadas populares? Estas organizaciones armadas imponen manuales de convivencia e introducen el orden violento circundante dentro del ámbito doméstico habitacional. La virilidad se valida mediante el ejercicio de la crueldad grupal y la sumisión coercitiva de las mujeres y las minorías sexuales del barrio, quienes sufren el ataque de una homofobia y misoginia digital y física permanente. Los cuerpos violentados de los varones no heteronormados son simbólicamente feminizados antes del descarte físico, manteniendo a resguardo la matriz heterosexual obligatoria a través del horror territorial (Colectivo, 2021).

Saberes ecosociales y epistemologías del cuidado como prácticas de re-existencia

Frente a este sombrío panorama de barbarie de facto, las respuestas que se están generando desde las localías populares proponen quebrar el histórico pacto de silencio masculino corporativo (Colectivo, 2021). La ecología política, la descolonización metodológica y la sociología emancipadora aportan herramientas conceptuales indispensables para potenciar las resistencias de las juventudes y las minorías excluidas. El pensador indígena Ailton Krenak realiza una crítica radical al androcetrismo occidental al recordarnos que la separación entre humanos y naturaleza nos está dejando huérfanos de la Madre Tierra (von Wedemeyer, 2025). Krenak nos invita de modo poético a valernos de nuestra capacidad crítica y creativa para construir paracaídas de colores que posterguen el fin del mundo, expandiendo nuestra subjetividad e inventando otras poéticas de la existencia colectiva fuera de las lógicas del mercado financiero (von Wedemeyer, 2025).

En sintonía con estas re-existencias, el pensamiento descolonial de María Galindo y las propuestas transmodernas de Ríos Burga plantean la urgencia de construir una civilización transcultural de vida fundamentada en la despatriarcalización y el cuidado mutuo (Ríos Burga, 2022; von Wedemeyer, 2025). En las periferias de las ciudades colombianas, este giro epistemológico se materializa a través del tránsito del modelo extractivista tradicional hacia masculinidades cuidadoras, corresponsables y regenerativas. El establecimiento de las Escuelas de Masculinidades Cuidadoras en áreas rurales periurbanas de Bogotá, como Usme, enseña a hombres campesinos a cuestionar la división sexual del trabajo, asumiendo de manera activa las tareas domésticas y el sostenimiento afectivo de las ollas comunes frente a la crisis alimentaria actual. Paralelamente, proyectos pedagógicos desplegados en el Caribe y el Pacífico con el apoyo de redes comunitarias capacitan a jóvenes indígenas y afrodescendientes para erradicar los estereotipos machistas, defendiendo sus territorios ancestrales frente a las presiones de la zafra despojadora ilegal.

Llegado este punto, resulta necesario formular las últimas interrogantes del análisis: ¿Cómo deconstruir categorías rígidas de la masculinidad y cuándo se rompe el pacto de silencio entre hombres? Deconstruirse exige que el hombre de la periferia urbana o rural rompa el mandato de la insensibilidad y empiece a hablar de sus propios dolores y complicidades en la guerra (Colectivo, 2021). El silencio corporativo se fractura cuando los hombres asumen de forma explícita que la violencia intragénero (el acoso o el hostigamiento militar) también los vulnera y precariza de por vida. La alternativa propositiva radica en estructurar una corresponsabilidad real —renegociando la clave de la simple ayuda doméstica— para transformar el cuidado en un acto de rebelión política colectiva que devuelva la civilidad al corazón de las comunidades barriales periféricas.

 

En resumidas cuentas, la actual crisis civilizatoria multidimensional no admite retrocesos cosméticos ni justificaciones tecnocráticas mercantiles que dejen intactas las relaciones coloniales y patriarcales de dominación del capital (Lander, 2020). La deconstrucción de la masculinidad guerrera tradicional por parte de los hombres jóvenes de los barrios populares y zonas rurales colombianas se devela como un imperativo urgente para desactivar las pedagogías de la crueldad que sostienen el despojo territorial y el descarte de los cuerpos periféricos. Al entrelazar las soluciones de la ecología política con la decolonialidad de los saberes situados, las juventudes marginadas y las minorías sexuales encuentran herramientas emancipadoras para resistir el pánico moral neoconservador de las derechas radicales. El cuidado recíproco y la defensa de lo viviente se convierten así en las coordenadas reales para edificar un Estado plurinacional que rompa el monopolio de la violencia y funde una paz estable transcultural en el país.

Referencias

  • Alonso, P. (2021). Las violencias digitales y el uso del móvil en parejas adolescentes: nuevos retos de intervención educativa. Revista de Investigación Educativa, 39(2), 1-15.
  • Aquím Chávez, R. (2026). Bolivia: la crisis como retorno de la historia colonial. Documento de Trabajo. Fundación Boliviana para la Democracia Multipartidaria.
  • Aquím Chávez, R. (2026). La crisis múltiple de la economía-mundo capitalista. Ensayo de Divulgación. Fundación Boliviana para la Democracia Multipartidaria.
  • Aquím Chávez, R. (s. f.). Post-modernidad: Retrospectiva de la condición post-moderna. Ensayo Crítico. CIDES-UMSA.
  • CISAN UNAM. (2026). ¿Existe una masculinidad trumpista? Manosfera, ultraderecha y redes digitales [Video]. Centro de Investigaciones sobre América del Norte. UNAM.
  • CISTAC Masculinidades. (2026). Temporada 3 - Capítulo 1 - Conservadurismos [Podcast]. Nuestro Espacio Antimachista.
  • CISTAC Masculinidades. (2026). Temporada 3 - Capítulo 2 - Conservadurismos [Podcast]. Nuestro Espacio Antimachista.
  • Colectivo Masculinidades en América Latina: Fricciones, Fugas y Fisuras. (2021). Masculinidades, paz y posconflicto en Colombia: Primer conversatorio del ciclo “Masculinidades y emancipación en América Latina. Tiempos de crisis/tiempos de invención”. Hybris. Revista de Filosofía, 12(N° Especial), 371-390.
  • D'Cruz, L. (2026). What Demarcates Necropolitics from Biopolitics? A Foucauldian Critique of Mbembe. Theory, Culture & Society, 43(2), 3-20.
  • Gudynas, E. (2017). Extractivismos: Conceptos y relieves en su relación con el desarrollo y la Naturaleza. Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES).
  • Guerrero Mc Manus, S. (2022). Los movimientos anti-género: desafíos a la igualdad y los derechos humanos. Senderos de los Estudios Feministas del Género en América Latina, 315-330.
  • Lander, E. (2020). Crisis civilizatoria: experiencias de los gobiernos progresistas y debates en la izquierda latinoamericana. Centro María Sibylla Merian de Estudios Latinoamericanos Avanzados (CALAS).
  • López Canelas, E. (2024). “Ahora me trabajo, no le pido nada a nadie”: Ejercicio de derechos económicos de las mujeres en el Norte Amazónico de Bolivia. Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS).
  • Mbembe, A. (2011). Necropolítica seguido de Sobre el gobierno privado indirecto (E. Falomir Archambault, Trad. y ed.). Editorial Melusina.
  • Ríos Burga, J. (2022). La descolonialidad del poder en América Latina: Crisis civilizatoria y nuevo horizonte de sentido histórico. Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS).
  • Sato, L., Padilla, D., Del Castillo, J., & Alata, P. (2023). Impactos del cambio climático en la salud de mujeres y hombres en asentamientos humanos de Villa María del Triunfo. FOVIDA.
  • Svampa, M. (2021). Por una transición ecosocial urgente y justa [Podcast]. Ciclo de Conversaciones Ecosociales.
  • von Wedemeyer, C. (2025). "Ideas para postergar el fin del mundo": El agotamiento de la explotación y el anarquismo decolonial de Ailton Krenak, Davi Kopenawa y María Galindo. Open Access Open German Studies, 239-256

Sígueme en: